Postergación de Cursos Presenciales
La especie humana vive un momento idóneo para el desarrollo de su conciencia.
La situación de pandemia suscitada por la propagación creciente de covid-19, pone en juego nuestra capacidad de respuesta, tanto individual como colectiva, frente al Principio de Realidad.

La situación de pandemia suscitada por la propagación creciente de covid-19, pone en juego nuestra capacidad de respuesta, tanto individual como colectiva, frente al Principio de Realidad.

Hoy por hoy es indispensable que cada individuo preserve su paz interna y actúe de manera consciente, con la mayor lucidez, empatía y espíritu de servicio a su comunidad, dando lo mejor de sí mismo a los demás. Esto es fundamental: acciones serenas, armónicas y eficientes, manteniendo un gran equilibrio entre los intereses personales y los colectivos.

En efecto, todos y cada uno de nosotros debemos contribuir, cada quien en la medida de sus posibilidades, en la creación de las condiciones más propicias para trascender, de la mejor manera posible, este Punto de Fricción que cuestiona de manera espléndida el nivel de conciencia de la especie humana. Dadas estas circunstancias, para contribuir al cuidado de nuestra comunidad de estudiantes y de los habitantes de nuestro país, todo el equipo de trabajo del Instituto de Semiología, S. C., ha decidido, de manera unánime, postergar la realización de los Cursos Presenciales hasta nuevo aviso, ofreciendo las siguientes alternativas a todos aquellos alumnos que ya adquirieron sus boletos para el Curso V o cualquier otro curso:

  1. Esperar a que se anuncie la nueva fecha de dicho curso para poder tomarlo de manera presencial.
  2. Canjear su boleto de Curso Presencial por un código de acceso al Curso en Línea, disponiendo de 30 días para ver el curso y de 50% de horas adicionales para repetir fragmentos de su particular interés.
  3. Canjear su boleto del Curso Presencial por dinero en efectivo en las instalaciones del Instituto de Semiología, S.C., previa cita.

Esperamos de esta manera, contribuir a ralentizar y disminuir los efectos de la ya inminente fase 2 en nuestra comunidad y en nuestro país, desactivando temporalmente la interacción de grupos humanos que puedan elevar el potencial de riesgo. No se trata de generar histeria colectiva sino de propiciar, en conciencia, medidas de prevención básicas en una situación de alto riesgo social que podría salirse de las manos.

Esto entraña, antes que nada, responsabilizarnos de nosotros mismos, auto observarnos y preservar la calma, cancelando toda emisión de juicios y contemplando el hecho en sí con distancia crítica, sin permitir que el Imaginario Personal reaccione de manera mecánica generando pánico, ansiedad y toda suerte de emociones negativas: angustia, miedo o reacciones violentas y descontroladas. Preserva tu calma. Relájate. Sé atento y considerado con los demás, especialmente con aquellos más afectados o más vulnerables, ya sean niños o adultos mayores. Además, resulta crucial interrumpir las cadenas potenciales de transmisión del virus. Esto en perfecta concordancia con las recomendaciones de salud emitidas por la OMS y las instituciones de salud pública con amplia experiencia en estos casos, que incluyen sencillas prácticas de higiene que ya todos conocemos, como lavarse las manos con frecuencia, utilizar un gel desinfectante o cualquier variante que pueda funcionar y evitar tocarse la cara. Practicando también formas de interrelación personal restringida, sin saludarse de mano, ni de abrazo ni de beso y aislamiento parcial o total, según el caso.

Estas prácticas son sencillas, pero requieren de un estado de alerta de conciencia y disciplina para modificar hábitos cotidianos y efectuar las acciones de prevención de una manera natural e incluso placentera. Gozando el sentido profundo de sus implicaciones de protección y cuidado tanto individuales como colectivos. Es muy grato saber que estas pequeñas acciones se orientan hacia el bien común, el bien de la comunidad humana. Son pequeñas acciones con grandes resultados. Nos hermanan, nos unifican, nos protegen. Es hermoso cuidarnos unos a otros. Sentirnos abrazados por la colectividad.

No faltará quien considere que estas acciones son exageradas en países como México que se encuentra todavía al día de hoy en la fase 1: Importación Viral. Fase que técnicamente se caracteriza por la ausencia de restricciones y la propagación de mensajes preventivos. Pero es exactamente al revés, solo teniendo capacidad de respuesta en la fase 1, es decir, implementando medidas drásticas correspondientes a la fase 2: no saludar de mano, ni de beso, ni de abrazo, cancelar clases y eventos masivos, tomando todas las precauciones posibles al respecto, podremos disminuir los daños de manera considerable cuando se desemboque, si fuera el caso en nuestro país, a la fase 3: nivel epidémico. Siempre será mejor exagerar las prevenciones que lamentar la negligencia o exceso de confianza cuando lo que está en riesgo son vidas humanas. Todo lo demás resulta secundario, incluso el devastador daño económico que también debe tomarse muy en cuenta y procurar, por todos los medios posibles, de minimizar al máximo. Numerosas industrias se ven profundamente afectadas por estas medidas precautorias que ya están implementando muchos gobiernos. Se paralizan actividades sociales, se cancelan conciertos y eventos deportivos, se cierran museos y salas de cine, Se afecta a la industria del transporte, ya sea aéreo, terrestre o marítimo. Lo mismo ocurre con hoteles y restaurantes. Se suspenden clases en colegios y universidades. Se genera desabasto en medicinas y alimentos y, en fin, las pérdidas económicas se multiplican. Pero nada comparable a la pérdida de una vida humana. Ya no digamos cientos o aún miles de vidas, como suelen entrañar las pandemias. Y esta no es la excepción.

Sin la menor duda, es un tiempo de reflexión y exploración interior. Un tiempo que reclama de nosotros el más alto nivel de conciencia frente a una situación donde prevalece la incertidumbre y, donde muchos, se van a los extremos. Hay los que entran en pánico y reaccionan como si fuera el fin del mundo; y los que niegan lo que está ocurriendo frente a sus ojos y piensan que todo son exageraciones. No hacen nada y se burlan de toda medida de prevención, desacreditando la opinión de científicos o de personas acreditadas con amplia experiencia en estos casos, como serían los expertos médicos de la OMS.

Yo te invito a un punto de equilibrio, preservando tu paz antes que nada y llevando a cabo acciones inteligentes y responsables, pero asumiéndolas con la mayor capacidad de aceptación del Principio de Realidad y el mayor sentido de realización personal. Todo lo que podamos hacer por cuidarnos a nosotros mismos y a los demás, será de un enorme valor.

Recuerda mantener con claridad en tu mente la distinción entre problema y problemática: el problema es una situación precisa que requiere de una solución práctica. Mientras que la problemática es mi actitud frente al problema y constituye lo que realmente me hace sufrir. Una pandemia es un problema, reclama una solución práctica. No la conviertas además en una problemática. Mejor aplícate para solucionar lo que tengas que solucionar. Pero hazlo disfrutando lo que de todas maneras tienes que hacer porque así lo requiere tu Principio de Realidad. Goza y aprecia las enseñanzas de esta suprema experiencia. Y recuerda siempre en momentos similares a estos que lo mejor es estar presente, en total presencia de tu ser aquí y ahora. Crisis: tiempo de crecer. ¡Disfruta tu crecimiento!

Es el momento idóneo para que la especie humana desarrolle su conciencia, el momento idóneo para que se de a sí misma las Siete Fuentes del Amor Incondicional, todos a todos, conocidos y desconocidos: Afecto, Apoyo, Comprensión, Placer, Inspiración, Conocimiento y Reconocimiento. Tenlo presente.

Seguiremos en contacto, reflexionando sobre este magnífico Actante de Colaboración que te permitirá sacar lo mejor de ti. No olvides nunca que la vida ofrece regalos envueltos en cajas muy extrañas. No te quedes en las apariencias: desentraña en lo profundo lo que estás experimentando y quédate con la Suprema Perla de la Experiencia. Practica el servicio.

Abrazo ontológico.


Dr. Alfonso Ruiz Soto.
Fundador.
Semiología de la Vida Cotidiana.

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